La Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) fue la caja de referencia en Alicante durante décadas. Su política crediticia durante la burbuja inmobiliaria fue temeraria: concedió hipotecas con IRPH Cajas, impuso cláusulas suelo no negociadas, cargó la totalidad de gastos de formalización al prestatario y aplicó comisiones que los tribunales han declarado nulas.
En julio de 2011, el Banco de España intervino la CAM ante su insolvencia. Meses después, Sabadell adquirió la entidad con un esquema de protección de activos (EPA) financiado con dinero público. Sabadell asumió la totalidad de las obligaciones contractuales de la CAM, incluyendo la responsabilidad sobre las cláusulas abusivas de sus hipotecas.
El hecho de que la CAM ya no exista no extingue ningún derecho del consumidor. Al contrario: Sabadell, como sucesor universal, está legalmente obligado a responder de todos los abusos cometidos por la antigua caja alicantina. La acción de nulidad de cláusulas abusivas es imprescriptible según la doctrina del TJUE.