Durante años, miles de familias murcianas pagaron sin rechistar lo que sus bancos les pedían: gastos de notaría, comisiones de apertura, cuotas infladas por un IRPH que no entendían, intereses de tarjetas revolving que duplicaban el capital original. Lo aceptaban porque creían que era lo normal.
Esa percepción está cambiando. Las sentencias del Tribunal Supremo, la jurisprudencia del TJUE y la difusión mediática de las reclamaciones bancarias han provocado una toma de conciencia masiva. En la Región de Murcia, el número de demandas por cláusulas abusivas crece cada año por encima de la media nacional.
Sin embargo, todavía hay mucho camino por recorrer. Miles de hipotecas murcianas firmadas durante el boom inmobiliario no han sido revisadas. Familias que podrían recuperar 3.000, 5.000 o 15.000 euros siguen pagando cuotas con cláusulas que los tribunales han declarado nulas. Informarse es el primer paso.