Valencia fue una de las comunidades más castigadas por la burbuja inmobiliaria. Bancaja, la CAM y el Banco de Valencia concedieron miles de hipotecas con condiciones que hoy sabemos eran abusivas: IRPH Cajas, cláusulas suelo camufladas, gastos de formalización cargados íntegramente al prestatario, y comisiones de apertura desproporcionadas.
Estas entidades desaparecieron, pero sus obligaciones no. CaixaBank absorbió Bancaja (vía Bankia) y el Banco de Valencia. Sabadell se hizo con la CAM. Ambos bancos responden hoy de las prácticas de aquellas cajas que, entre 2003 y 2008, comercializaron productos hipotecarios sin transparencia.
Muchas familias valencianas aún no saben que pueden reclamar. Algunas piensan que, al haber desaparecido su caja, ya no hay nadie a quien demandar. Otras temen que reclamar les traiga problemas con su banco actual. Ambos temores son infundados, y nuestro compromiso es que cada familia afectada conozca sus opciones reales.