Una cláusula abusiva es una condición impuesta en un contrato que causa un desequilibrio importante entre los derechos del banco y los del cliente, en perjuicio de este último y en contra de la buena fe. Cuando un juez la declara abusiva, la cláusula se tiene por no puesta: desaparece del contrato como si nunca hubiera existido, y el cliente recupera lo que pagó por su culpa. En los contratos bancarios son el origen de casi todas las reclamaciones: cláusula suelo, gastos de hipoteca, IRPH, intereses de demora o comisiones sin justificar.
¿Qué es una cláusula abusiva?
Una cláusula abusiva es una condición no negociada individualmente que el consumidor no ha podido evitar y que le coloca en una posición injustamente desfavorable. Aparece en los contratos de adhesión, esos que el banco redacta de antemano y el cliente solo puede firmar o rechazar.
El marco de protección nace de la Directiva 93/13/CEE, sobre cláusulas abusivas en contratos con consumidores, y se trasladó al derecho español en el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. A ello se suma la Ley 7/1998, sobre Condiciones Generales de la Contratación, que regula esas cláusulas predispuestas.
¿Cuándo se considera abusiva una cláusula?
Una cláusula es abusiva cuando reúne dos requisitos. Primero, que sea contraria a la buena fe. Segundo, que provoque un desequilibrio importante entre las obligaciones de las partes, en perjuicio del consumidor.
La normativa de consumidores recoge además una lista de supuestos que se consideran abusivos en todo caso: las que vinculan el contrato a la voluntad del empresario, las que limitan los derechos del consumidor, las que imponen garantías desproporcionadas o las que trasladan al cliente gastos que corresponden al banco. Que una cláusula esté en esa lista facilita mucho la reclamación, porque no hay que discutir su carácter abusivo.
¿Qué es el control de transparencia?
El control de transparencia es un examen añadido que se aplica a las cláusulas que definen el objeto principal del contrato, como el precio o el tipo de interés. No basta con que la cláusula esté redactada de forma gramaticalmente clara: el cliente tiene que haber podido comprender su alcance económico y jurídico real.
El Tribunal Supremo consolidó este doble control en su sentencia sobre la cláusula suelo, la STS 241/2013. Poco después, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en su sentencia de 21 de diciembre de 2016, aclaró que la nulidad debe tener efectos retroactivos completos: el banco devuelve todo lo cobrado de más desde el principio, no solo desde la fecha de la sentencia. Una cláusula que supera la lectura pero que el cliente no pudo entender en su impacto real es una cláusula no transparente y, por tanto, abusiva.
¿Qué cláusulas abusivas son más frecuentes en los bancos?
En la contratación bancaria se repiten unas cuantas. Estas son las más habituales:
- Cláusula suelo, que impedía beneficiarse de las bajadas del euríbor. La explicamos en qué es la cláusula suelo.
- Gastos de formalización de la hipoteca, que el banco cargaba íntegros al cliente. Puedes verlo en la guía de gastos hipotecarios reclamables.
- IRPH, el índice que muchas hipotecas aplicaron sin explicar cómo funcionaba, tratado en qué es el IRPH.
- Intereses de demora desproporcionados por el retraso en el pago.
- Intereses remuneratorios usurarios, sobre todo en tarjetas revolving, un problema que conecta con qué es la usura.
- Comisiones sin servicio real que las justifique.
¿Qué pasa cuando una cláusula es declarada nula?
La consecuencia es contundente: la cláusula abusiva se tiene por no puesta. Se elimina del contrato, pero el resto sigue siendo válido y en vigor, siempre que pueda subsistir sin ella. No se sustituye por otra condición más suave ni se modera su contenido; simplemente desaparece.
Esa eliminación tiene efecto económico. El banco debe devolver todas las cantidades que cobró aplicando la cláusula anulada, con sus intereses. Si una cláusula suelo le hizo pagar de más durante años, o unos gastos correspondían a la entidad, esas sumas vuelven al cliente.
¿Cómo se reclama una cláusula abusiva?
El primer paso es una reclamación por escrito ante el servicio de atención al cliente del banco, un recorrido que detallamos en la guía sobre el defensor del cliente. Se identifica la cláusula, se explica por qué es abusiva y se pide su anulación y la devolución de lo cobrado.
Si el banco no responde o rechaza la reclamación, se puede acudir al Banco de España y, finalmente, a la vía judicial. El recorrido completo está en la guía para reclamar al banco paso a paso.
¿Hay plazo para reclamar una cláusula abusiva?
La acción para declarar la nulidad de una cláusula abusiva no prescribe. Puedes pedir que se declare nula en cualquier momento, incluso con el contrato ya terminado. Lo que sí tiene un plazo es la reclamación del dinero: la devolución de las cantidades pagadas de más está sujeta a límites temporales que conviene revisar en cada caso. Por eso, aunque el derecho a anular la cláusula siga vivo, no conviene dejar pasar el tiempo para reclamar lo pagado.


