Castellón, con su industria cerámica y el turismo de Benicàssim y Peñíscola, generó un volumen de hipotecas significativo durante el boom. La herencia de Bancaja (ahora CaixaBank) y la CAM (ahora Sabadell) deja miles de hipotecas reclamables. Los juzgados castellonenses aplican la misma doctrina favorable de la Comunitat Valenciana.